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miércoles, 11 de noviembre de 2015

¡Puedes entrenar tu cerebro para que ame la comida saludable!

Yo no pretendo mentirle a nadie, cuando alguien me dice, ¿es que no te gustan las papas fritas?, sólo puedo decir: “¡Obvio!, pero también soy plenamente consciente de lo que hacen a mi organismo”, es por eso mismo que hago tanto énfasis en la importancia de alimentarse bien, porque es precisamente la alimentación la que hace diferencias en nuestros cuerpos; a esto se le suma que con el tiempo, al llevar una buena alimentación, los deseos de este tipo de comidas no son tan fuertes como en algún momento lo eran para mi. 

No obstante, entre los anuncios que vemos en televisión (incluso la comida en los mismos programas) y el olor que sale de los restaurantes de comidas rápidas, es fácil calmar los antojos con comidas rápidas en vez de opciones saludables. Si estás acostumbrado a comer de forma saludable, cambiar una ensalada por una hamburguesa con papas puede llegar a sonar como algo muy complejo, sin embargo recientes estudios han demostrado que puedes entrenar tu cerebro para que le gusten las cosas sanas.

Un estudio reciente de investigadores de la revista Nutrición y diabetes (Journal of Nutrition & Diabetes) demostró que contrario a lo que comúnmente se habla, en términos de adicción al azúcar y grasas, el cerebro podría entrenarse y la adicción es controlable. Ahora, es claro que no va a pasar que de un día a otro vas a dejar de amar las papas fritas y vas a amar las ensaladas, sin embargo,  el estudio que se realizó en pacientes con obesidad, demostró un cambio no sólo en el comportamiento sino en las relaciones que son hechas en “el centro de recompensas del cerebro”.

No quiero entrar en detalles aburridos del estudio, porque entre otras cosas no es mi especialidad; sin embargo lo que sucedió con estos pacientes es que al llenarse de alimentos sanos, también estaban llenando de fibra y buenos nutrientes al cuerpo, lo que hacía que la sensación de saciedad fuera más duradera y por ende, se redujeran los “antojos”. A largo plazo, este “centro de recompensas” fue condicionado logrando que, después de un periodo de 6 meses, estas personas que tenían hábitos alimenticios poco sanos, tuvieran preferencia por la comida sana que por comidas rápidas.


Al punto que quiero llegar con esto, sin mayores explicaciones científicas, es que cuando has alimentado de la forma incorrecta tu cuerpo durante mucho tiempo, en principio va a ser difícil cambiar de hábitos, no obstante la persistencia e ir paso a paso con pequeños cambios, eventualmente dará sus frutos hasta llegar al punto en el que no sientas que está siendo un sacrificio. 

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